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Pregunta

por Made4love @ 2007-10-18 - 15:31:48


Realizo practicas universitarias en un programa de mi Ciudad que se llama Bogotá sin Indiferencia, éste se encarga de cobijar de recursos básicos a las familias desplazadas qe han sido víctimas de la triste violencia de mi país.
Dichas prácticas implica el maravilloso trabajo social con los niños, bueno, yo no lo llamaría trabajo, es más bien una de mis mayores pasiones.
La semana pasada, en el desayuno del día Jueves, una niña de no más de 6 años, empezó a preguntarme acerca de Dios, y entre todas las cuestiones que aquella pequeña planteó, la que mas recuerdo, era una en la que ella no entendía a Dios. Sí, me dijo, " y no entiendo, si dice la gente que es un Dios, misericordioso, bueno, bondadoso....por que los hombres se matan entre ellos, por qué nos quitaron nuestra casa y nuestros animales?"
Ante la posible amplitud de la respuesta, medite por unos minutos, y con la mirada de la niña encima mío, le respondí:
Imagina todo el mar, (la niña provenía de Cartagena, una ciudad costera de mi país, que tiene un contraste bastante fuerte, porque el sector turista, Bocagrande, es hermoso como pueden imaginarse, muy lujoso, y si te paras en el Cerro de la Popa, y miras la otra cara de la ciudad, es totalmente contraria, la pobreza y el abandono son impresionantes...)
continuando, le pedi que imaginara el mar, y que sacase de éste una gotica en un frasquito, esa gotica, seguía siendo salada, seguía siendo azul, seguía siendo agua, pero vendra el sol, que la puede secar, vendran las lluvias, que porian alterar sus caracteristicas...Ahora vas a pretender que esa gotica eres tu, y ese grandísimo Mar es Dios, toda tu vida, conciente o inconcientemente, vas a actuar en pro de Volver a Dios, porque nosotros, como la gotica, somos un pedacito de ÉL, somo un pedazo de amor, y si reúnes a todos las goticas del Mar, todos somos él...quizá las personas que te han hecho daño, buscan ser y tener más que nadie, buscan cierto placer y cierto éxtasis en sus vidas, sin saberlo buscan a Dios, pero lo hacen de la manera menos apropiada: haciendose daño a ellos mismos, porque están quitando a pedacitos ese amor del que provenimos, tú estarás bien si cuidas lo que más tienes, tu amor, a ellos, el Señor, los esperará y el último día de sus vidas les preguntará...dónde está tu amor?"
La niña perpleja con la historia y la enseñanza, me abrazó y empezó a orar por ella y su familia.....Fue algo muy conmovedor, esas bellas palabras que dije, sólo el Espíritu Santo, las pudo poner en mi boca. Hoy digo GRACIAS Señor, y ayúdame a no perder mi más grande valor: MI AMOR.

...Y TU?, QUE HAS HECHO DE TU AMOR?



 
 

El Silencio d' Dios

por Made4love @ 2007-10-12 - 17:45:16

Paisaje

"Cuenta una antigua leyenda noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien siempre miraba un imagen de Cristo crucificado. Esta cruz era muy antigua y a ella acudía la gente a orar con mucha devoción.

Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.

Un día Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso, se arrodilló ante la cruz y dijo:

- “Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en la cruz”.

Y se quedó fijo con la mirada puesta en ella, como esperando la respuesta.

El Señor abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:

- “Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición”.

“Cual, Señor?”, preguntó con acento suplicante Haakon. “¿Es una condición difícil? Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor”, respondió el viejo.

- “Escucha… suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar silencio siempre”.

Haakon contestó:
- “¡Os lo prometo, Señor!”
Y se efectuó el cambio.
Nadie advirtió el trueque.

Nadie reconoció a Haakon, colgado de los clavos en la cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada.

Pero un día llegó un rico y, después de haber orado, dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vió y calló.
Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico.
Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.

Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado.

El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:
- “¡Dame la bolsa que me has robado!”
El joven sorprendido, replicó:
- “¡No he robado ninguna bolsa!”
- “¡No mientas, devuélvemela enseguida!”
- “¡Le repito que no he cogido ninguna bolsa!”, afirmaba el muchacho.
Y el rico arremetió, furioso contra el joven.
Sonó entonces una voz fuerte:
- “¡Detente!”

El rico miró hacia arriba y vió que la imagen le hablaba.
Haakon que no pudo permanecer en silencio, gritó defendiendo al joven, e increpando al rico por la falsa acusación. Este quedó anonadado, y salió de la ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.
Cuando la Cruz quedó a solas, Cristo Se dirigió a su siervo y le dijo:

- “Baja de la cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio”.

- “Pero Señor… -dijo Haakon- ¿cómo iba a permitir esa injusticia?”
Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la Cruz.
El Señor, siguió hablando:
- “Tu no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo…

En cuanto al muchacho que iba a ser golpeado… Sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para el resultaría fatal.

Ahora, hace unos minutos, acaba de zozobrar el barco en el que ha perdido la vida.

Tu no sabías nada.
Yo sí. Por eso callo”.

Y el Señor nuevamente guardó silencio.

Muchas veces nos preguntamos: ¿por qué razón Dios no nos contesta… por qué razón se queda callado Dios? Muchos de nosotros quisiéramos que Él nos respondiera lo que deseamos oír, pero, Dios no es así. ¡Dios nos responde aún con el silencio!

Debemos aprender a escucharlo. Su Divino Silencio, son palabras destinadas a convencernos de que Él sabe lo que está haciendo.

En su silencio
nos dice con amor:

CONFIAD EN MÍ…,
¡¡ SÉ BIEN LO QUE DEBO HACER !!"*

...Como humanos esperamos al terrenal sentido del oído, sin saber que la percepción y grandeza del sentido del Amor lo es todo al hablar con aquel hombre que ha dado todo por nosotros... No te hagas sordo a sus palabras, no te hagas ciego a su grandeza, porque ÉL no te negará ante su Padre en los Siglo venideros...

*Tomado de Newsletters enplenitud.com

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